jueves, 29 de diciembre de 2011

Tronco de Navidad relleno de crema de Queso




Los dulces típicos de Navidad y los postres de está época son sin duda las preparaciones que marcan el comienzo de estas fiestas. Parece que si no hay preparada una bandeja con turrones, bombones, polvorones o nueces, no es Navidad.

El tronco de Navidad es una tarta muy rica, no deja de ser una tarta tipo "Brazo de Gitano", y además de ser ligera por su bizcocho como por su relleno, a mi personalmente me hace recordar mi infancia y me trae recuerdos muy "IKEA", de casas de madera perdidas entre bosques completamente nevados, donde la noche es eterna y solo se escucha el silencio de la intensa nevada. Casas de madera grandes y cálidas, donde se junta toda la familia junto al hogar, con grandes mesas encantadoramente decoradas con centros con velas, acebos y piñas, con preciosas mantelerías y un montón de platos elaborados para compartir en familia.

El origen de la tradición del tronco de Navidad es variado, si bien casi todo lo que he leído situa el inicio en los paises escandinavos.

Unos dicen que el pueblo celta temiendo que la luz no regresara nunca durante los meses de invierno en los que su pueblo permanecía completamente a oscuras, enviaban exploradores a la cima de las montañas para ver si el sol ya no brillaba. Al llegar a las cimas y ver que el sol empezaba de nuevo a vislumbrarse, bajaban apresurados a dar la buena nueva a su pueblo. La noticia era recibida con tanta algarabía que celebraban el acontecimiento quemando un tronco de árbol en una fogata.

La otra tradición se basa en la costumbre de bendecir con vino u otro licor el tronco de árbol que se hace arder en Nochebuena como presagio de prosperidad para el año venidero. Su origen es el Yule Log y pertenece a la tradición escandinava en la que, en un gran acto cemeronial se salía fuera de casa para cortar un tronco de fresno o roble. Este tronco se ponía a arder en el hogar rociado previamente con sal, vino y aceite, y al que se prendía fuego con una viruta de leño del año precedente. Normalmente prendia este tronco la persona de menor y mayor edad de la familia.

Hoy en día se sigue celebrando estas tradiciones en los hogares escandinavos y los demás paises europeos fueron rememorando esta tradición convirtiendola en dulde hacia el siglo XVII. En Cataluña, se representa mediante el Tió.

Sea cual fuera el origen verdadero es bonito pensar en la herencia de nuestros antepasados.
Yo este año no quería dejar de pasar la oportunidad de hacer nuestra esta bonita leyenda y preparé para todos un Tronco de Navidad cargado de magía y buenos deseos.

La elaboración es fácil, si bien el montaje puede dar algún que otro problema en el enrollado, si el relleno no tiene demasiada consistencia o si nos pasamos con el horneado del bizcocho.

Fue entretenido, pero divertido y además, mientras preparaba el chocolate parloteaba con mi amiga Mertxe, que es una chicarrona del norte encantadora, que me llamó para felicitarme las fiestas, así que este Tronquito, está lleno de amor y buen rollito que es lo que sentía cuando lo estaba preparando.



Ingredientes:

Para la Plancha de Bizcocho Genovés:

120 gr. de azúcar
90 gr.de harina
30 gr. de cacao en polvo
4 huevos
un pellizco de sal


Para el relleno:

500 ml de nada para montar (35.1% m.g.)
2 cucharadas de queso de untar
80 gr. de azucar glass
1 sobre de cuajada


Para la cobertura de chocolate:

100 gr. de chocolate para fundir
100 gr. de nata con 35% de materia grasa
25 gr. de mantequilla


Para el calado:

100 gr. azúcar
100 gr. de mojito
50 gr. de agua


Elaboración:

1. Precalentar el horno a 180º.

2. Realizamos primero la crema de queso. Ponemos en el vaso de la Thermomix el azúcar y lo pulverizamos unos segundos. Reservamos.

3. Sin lavar el vaso ponemos la mariposa sobre las cuchillas. Echamos la nata bien agitada y batimos en velocidad 3 1/2 sin programar tiempo, vamos mirando por el bocal hasta conseguir que quede la mezcla montada.

3. Añadimos el sobre de cuajada, el azúcar y el queso y batimos a la misma velocidad hasta integrarlo, solo unos segundos. Reservamos en el frigorifico para que vaya tomando consistencia.
4. Poner la mariposa sobre las cuchillas. Incorporar en el vaso el azúcar y los huevos, programar 6 min. temperatura 37º y  velocidad 3 1/2.

5. Al acabar, poner el mismo tiempo y velocidad pero esta vez sin programar temperatura.

6. Incorporar la harina y el cacao tamizándolo sobre el vaso. Añadir la sal. Programar 10 segundos, velocidad  3. Finalizamos el proceso envolviendo suavemente la mezcla con una espátula y comprovamos que no quedan grumos. Si quedasen grumos mezclar unos segundos más.

7. Voltear la mezcla sobre una bandeja de horno en la que abremos puesto previamente papel parafinado. Echar suavemente cubriendo toda la bandeja. Darle unos golpecitos para eliminar las posibles burbujas de aire.

8. Meter en el horno precalentado durante 10 minutos o hasta que quede esponjoso al tacto. No debemos pasarnos de cocción porque si no al manejarlo y enrollarlo se nos rompería.

9. Sacamos la plancha de horno y enrollamos sobre si misma con ayuda de un film transparente, dejamos enfriar unos minutos.
10. En un cazo preparamos el calado dejando que la mezcla de agua, azucar y mojito empiece a hervir. Retirar y dejar enfriar.



11. Estiramos nuevamente la plancha. Con ayuda de un pincel, pintar con el calado de mojito. Rellenamos con la crema de queso dejando los bordes libres para que no se salga mucha cantidad de crema y enrollar sobre si misma. Cortar los dos extremos para que queden bonitos y ponerlos a modo de ramas a ambos lados del tronco. Reservar la bandeja donde vayamos a servir.

12. Limpiar el vaso de la Thermomix y echar el chocolate. Trocearlo en velocidad progresiva durante unos segundos. Reserva

13. Vierte en el vaso la mantequilla y la nata y programa 2 minutos, 37º, velocidad 1.

14. Añadir el chocolate reservado y programar 2 minutos, 37º, velocidad 1.

15. Echar el chocolate sobre el tronco con ayuda de la espátula. Tapar todo el tronco. Con un tenedor formar las vetas de la madera. Reservar en frio.