martes, 21 de febrero de 2012

Red Velvet Cake (Tarta de Terciopelo Rojo)





San Valentín (o el día de los Enamorados y la Amistad) es un día con tantos seguidores como detractores.

Los hay que opinan que es uno de tantos días inventados por los centros comerciales para aumentar las ventas despues de las rebajas post navideñas. Por este motivo no lo celebran y se niegan a empaparse del amor que desprenden los enamorados y reniegan de las flechas que les lanza cupido.

Los más románticos aprovechan este día para comprar regalos a la pareja, generalmente flores, joyas o tecnología, y acuden juntos a restaurantes bonitos, románticos para cenar a la luz de las velas y prodigarse todo tipo de arrumacos y un sinfin de besos, como si estuvieran en plena adolescencia.

Para mi el día de San Valentín es una fecha a la que recurrir y utilizar como nueva excusa para poder meterme en la cocina a preparar algún dulce bonito con el que obsequiar a mis enamorados (si si, tengo tres...). Excusa o no, al final obtengo dos resultados, yo me lo paso genial cocinando y todos estamos más amororos ese día.

Llevaba reservando esta tarta para esta ocasión especial. Supongo que el color y el romanticismo de su decoración le pegaban bien a este día, aunque también hubiera sido válida para el día de la madre...

La Red Velvet Cake es una de esas tartas que parecen complicadas por ser tan bonitas y tan especiales. Y que yo creo que la primera vez que la ves, te enamoras. Con una traducción tan sugerente (Tarta de Terciopelo Rojo) no podía dejarla pasar delante de mis narices sin intentar hacerla. Por eso venía al cuento para este día. 

Mi mayor preocupación era encontrar una nata que aguantara la decoración que me gustaba. Era una tarta cuajada de rosas que vi en el grupo de facebook a nuestra compañera Amparo. Ella elaboró una decoración para una tarta de cumpleaños con merengue, que aguanta a la perfección por endurecerse. Pero yo quería mantener el frosting de queso de la receta original, que además si no lo habeis hecho, teneis que probarlo porque está riquísimo.

Así que busque y busqué la Double Cream sin exito, pero en The Food Hall hallé una crema sustituta de la Double Cream tan típica en las elaboraciones inglesas. Así que me traje cuatro envases dispuesta a que mis flores no decayeran.

La otra complicación era la famosa Buttermilk. Es el suero de la mantequilla que le confiere a los bizcochos una textura y un sabor muy característicos. Este suero, podeis encontrarlo en los Lidl pero yo no lo tenía cerca y la encargada de The Food Hall me comentó que podía crearlo con el cremór tártaro que acababa de adquirir y con leche.

El Rincón de Bea arrojó luz a las proporciones de estos dos ingredientes y así obtuve tan preciado ingrediente.







Ingredientes:


Para el bizcocho:

250 gr de harina
1 cucharadita de levadura
2 cucharadas de cacao puro
115 gr. de mantequilla
300 gr. de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
250 ml. de buttermilk (yo lo hice con 250 ml de leche + 1 cucharada y media de cremor tártaro)
2 cucharaditas de colorante en gel Wilton
1 sobrecito de bicarbonato del Mercadona
1/4 cucharadita de sal

Para la cobertura:

360 ml. de nata double cream (o sustituto)
250 ml de nata para montar
250 gr. de queso crema
250 gr. de queso mascarpone
115 gr. de azúcar glasé
1 cdta. de extracto de vainilla


Elaboración:

Elaboración del Bizcocho

1. Preparar la buttermilk con 250 ml. de leche y 1 cucharada y media de cremor tártaro, remover y dejar reposar mientras hacemos la masa. (tendrá un aspecto de leche espesa como cuajada o yogur)

2. Pulverizar el azúcar a velocidad progresiva de 5-10 durante un minuto o hasta que el glass esté listo. Incorporar la mantequilla y programar 2 min, velocidad 3 y medio a 37º de temperatura o hasta que esté todo integrado. Volver a programar 1:30 minutos y velocidad 4, e incorporar los huevos uno a uno. Despues poner el extracto de vainilla.

3. Incorpora al bol donde está reposandose el buttermilk, el colorante rojo y mezcla muy bien hasta que esté completamente disuelto el colorante.




4. Pesa la harina en un bol y tamizala sobre otro recipiente junto con  el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal. Añadir unas cucharadas de esta mezcla al vaso de la Thermomix, unas cucharadas de buttermilk y mezclar unos segundos a velocidad 3. Vuelve a repetir la misma operación hasta terminar los ingredientes secos y la buttermilk.

5. Encamisa un molde de reposteria de 24 cm de diametro y voltea el contenido del vaso.  Metelo al horno precalentado durante 40 minutos, aproximadamente, a 180º.

6. Una vez terminado, dejar enfriar sobre una rejilla. Es mejor hacerlo un día y decorarlo al siguiente para que esté completamente frio.


Elaboración de la cobertura:

1. Pulverizar el azúcar durante 30 segundos velocidad 5-7-9. Reservar.

2. Poner la mariposa sobre las cuchillas. Pon la nata y sin programar tiempo ponerlo a velocidad 3,5 sin parar de mirar para que no se nos pase y se convierta en mantequilla. Reservar en un bol aparte. Yo añadí 250 ml más de nata normal para montar porque se me hacía escasa la cantidad de frosting para rellenar y decorar como yo quería. Así que monté nata aparte.

3. Sin lavar el vaso incorporar los quesos, el azucar y batir a velociadad hasta que estén semi liquidos.  Poner los quesos batidos en el bol de la nata montada y mezclar con movimientos envolventes con ayuda de una espátula. Dejar reposar en el frigorífico durante varias horas.


Montaje

El montaje es muy sencillo. Tomamos el bizcocho y los cortamos en dos o tres discos. Ponemos uno de los discos sobre el plato donde lo vayamos a servir, cubrimos con el frosting de queso y colocamos otra da las planchas de bizcocho encima. Cubrimos nuevamente con frosting y ponemos la última capa de bizcocho.

Cubrimos los laterales y la parte de arriba de la tarta con frosting de queso y alisamos con una espatula pastelera.

Ponemos el resto de la crema de queso en una manga pastelera con boquilla grande rizada. Comenzamos haciendo los rosetones de los laterales y despues los de arriba. Yo comencé de fuera hacia dentro.

Decorar al gusto. Yo en esta ocasión puse perlitas plateadas sobre algunas rosas y con fondant teñido de rosa formé una rosa que situé en el centro del pastel.




La textura y el sabor de esta tarta es excepcional. No puedo explicarlo con palabras porque hasta ahora no he probado algo parecido. No es dulce en exceso, es un bizcocho húmedo, con cuerpo a la vez que se desmiga con facilidad... Será mejor que lo probeis.

Fuente: